Excelente artículo escrito por la gente de Boom Box Post sobre cómo organizar nuestras sesiones de post-producción de sonido para hacernos la vida más sencilla (y productiva).
Durante el ultimo año, Jeff ha escrito dos artículos excelentes sobre cómo organizar una sesión de edición de efectos: “Downstream: Los Diseñadores de Sonido Ideales Piensan Como Mezcladores” y “Haz que tu organización y tu trabajo hablen por tí” 1. Allí establece las reglas de oro de la edición de sonido de una manera que resulta fácil de seguir, por lo que les recomiendo que lean ambos artículos antes de éste.
Aún así, hasta las reglas más claras pueden ser malinterpretadas, dando lugar a ciertas situaciones que parecen excepcionales. Aún el más experto de los editores se encontrará con situaciones donde él o ella se preguntará: “¿Cómo sé si ésta es la mejor manera de armar mi sesión?”. Acá, voy a tratar de abordar algunas de las deficiencias más comunes con las que me he encontrado, para así ayudar a que las puedan subsanar.
1 La palabra “downstream” es una metáfora que busca representar el trabajo de un editor de FX como parte del flujo de la corriente de un río. Allí por donde viaja la corriente (río abajo) están todas las otras personas involucradas en el proceso de post-producción, quienes siempre agradecerán que el trabajo de quien está “aguas arriba” esté bien hecho y bien organizado.
Primero, establezcamos las reglas de oro. Aquí las tienen en una lista resumida:
Ahora un poco de mano dura: el hecho de que tu sesión se vea bien no necesariamente quiere decir que esté bien organizada. Aquí tienen tres preguntas que se deben hacer para poner a prueba la calidad del trabajo realizado. Si las respuestas no son afirmativas, deben replantearse lo ya realizado.
A continuación, algunos ejemplos de armados de sesión que se ven bien pero en realidad son deficientes.
Este armado deficiente es la muestra perfecta de no haber entendido las reglas de oro. Lo sé, la regla número cuatro te dice que uses el escalonamiento en la edición (aunque, aún si estuviese bien hecho, éste no sería un ejemplo apropiado). Si lees de manera más detenida, hablé de “Escalonamiento en la Construcción de Objetos Sonoros”. En la primera imagen podemos ver que todos los archivos de sonido presentes hacen parte del mismo objeto sonoro: manzanas doradas que caen al piso. Sólo se usaron dos archivos de audio: uno de ellos se editó y se colocó en los tracks 1-4, mientras que el segundo se editó y separó en cinco regiones distintas y se desparramó a lo largo de los tracks 5-18. La idea del escalonamiento es ayudar al mezclador al separar audios que son considerablemente diferentes entre sí, dándole el tiempo necesario para moverse de uno a otro en la consola de mezcla. No debes editar un mismo archivo y escalonarlo a lo largo de varios tracks, pues eso sólo hará que la labor de mezcla sea más engorrosa.
Cuando observamos la segunda imagen, vemos que responde afirmativamente a las tres preguntas de prueba que establecimos anteriormente. Los archivos que comparten un mismo origen se mantuvieron en un mismo track, lo suficientemente espaciados como para respetar el sincro sin pisarse entre sí. Pueden ser mezclados con una sola mano (cuatro dedos en cuatro faders) y seguramente en una sola pasada. Además, en la primera imagen no queda claro si todos los archivos de audio se corresponden a una misma acción en pantalla. En la segunda imagen, gracias al uso apropiado de los grupos y a las categorías por colores, resulta fácil deducir que todas esas regiones hacen parte del mismo objeto sonoro (la caída de las manzanas doradas).
Ésta situación no deja de sorprenderme nunca: veo regiones de audio que se corresponden a un mismo objeto sonoro pero que, a su vez, están editadas sin respetar el mismo cambio de perspectiva. Si observamos la primera imagen, podemos ver que las regiones (sonidos de animales) están correctamente editas en relación al cambio de perspectiva. Sin embargo, los primeros dos elementos (los escombros generados por la estampida) no siguen este patrón de edición. Los últimos dos elementos (también hacen parte de la estampida) sí emulan dicho patrón, pero no se colocaron en tracks separados (¡prohibidísimo!), y el clip gain se usó en regiones adyacentes (¡también prohibidísimo!).
Este armado no logra responder afirmativamente a ninguna de las tres preguntas de prueba. No resulta fácil ajustarle el volumen ni panearlo, pues no todos los elementos están separados correctamente de acuerdo al cambio de perspectiva. No será posible mezclarlo todo en una sola pasada, pues el clip gain de las regiones inferiores se debe eliminar. Y, además, pareciera como si las regiones representaran elementos sonoros distintos, pues no están editadas de la misma manera o categorizadas por colores. Esto significa que el mezclador tendrá que solear cada una para saber con que se está enfrentando.
En la segunda imagen vemos todos estos problemas resueltos. Los sonidos vocales de los animales están en color naranja, y el debris en marrón. Con todos los elementos se ha hecho el checkerboarding 2 de acuerdo a cada cambio de perspectiva, con un uso adecuado de los fades, y en vez de clip gain se ha utilizado automatización de volumen. Dicho sea de paso, todas las automatizaciones se han modificado para que sean iguales para todos los elementos sonoros. Al fin y al cabo, estamos más lejos o más cerca de todos los elementos en cuestión, no sólo de algunos.
2 Checkerboarding: hace referencia al acto de subdividir una o varias regiones en distintos tracks (visualmente se asemeja a un tablero de ajedrez), ya sea para marcar cambios de perspectiva, o para darle mayor flexibilidad al mezclador en el manejo de transiciones entre escenas o de procesamientos adicionales que se requieran en la mezcla final.
Ésta es otra forma de editar que resulta muy confusa y no ayuda al mezclador en lo más mínimo. En el ejemplo tenemos cuatro personajes que caminan sobre el barro, y el editor utilizó dos audios extra para darle más carácter a los pasos. ¿De ser así, por qué los separó en ocho tracks distintos?
La solución es poner dichos audios en el mismo track. De este modo, nos quedamos con cuatro tracks, en vez de ocho. Cada track tiene sus propios pasos (provenientes del mismo audio original), que se encuentran en sincro con la imagen. Ahora se puede mezclar en una sola pasada.
Acá tenemos un ejemplo de alguien que hizo – parcialmente – un buen trabajo. Aún así, seguimos observando varias deficiencias. Algunas regiones están categorizadas por color mientas que otras no, los elementos que corresponden a un mismo objeto sonoro no están agrupados, y, lo que es peor, no se están utilizando todos los tracks disponibles. Todo esto le resulta problemático al mezclador.
En la segunda imagen podemos deducir con facilidad qué regiones corresponden a determinados objetos sonoros, dado el uso de las categorías por color. Las regiones se han separado lo suficiente como para utilizar la mayor cantidad de tracks posible (notarán que no utilicé los últimos tres). Esto se debe al hecho de que se debe escalonar son objetos sonoros, no simplemente archivos. Siempre vamos a querer agrupar estos elementos en mismo lugar. Como no pude acomodar todas las regiones de color rosa en tracks inferiores, las coloqué en la parte superior, pues es preferible a tener que separarlas.
Aunque en varios de los ejemplos utilizados en este artículo ya hemos hablado del uso incorrecto de la categorización por color, quería hacer algunas observaciones particulares al respecto. En la primera imagen vemos una sesión totalmente desorganizada. Como mezclador, no tengo manera de saber a qué corresponde cada región. ¿A qué objeto sonoro corresponde cada región estéreo? Si un cliente pide que le bajemos el nivel al barro, el mezclador tendría que solear cada región individualmente o tendría que realizar la engorrosa tarea de leer los nombres individuales de cada archivo de audio.
En el segundo ejemplo, aunque el armado no es particularmente idóneo (lo dejé como estaba originalmente sólo para que pudieran ver lo mucho que ayuda un uso correcto de la categorización por color), podemos deducir con facilidad cuáles elementos están juntos. Ahora, no habrá manera de que el mezclador no vea esos dos aleteos extra (regiones verdes) dentro de ese mar de regiones marrones. Sabrá automáticamente que los tiene que incluir también.
La introducción del clip gain fue - para muchos - un punto de inflexión cuando apareció por primera vez en ProTools. No obstante, hay que saber muy bien cómo utilizarlo. Nunca se debe usar en lugar de los fades (subiendo y bajando el gain a medida que va pasando el tiempo), o como reemplazo de ediciones correspondientes a cambios de perspectiva. En la primera imagen pueden observar la cantidad de trabajo (y seguramente de tiempo) que tomó ajustar el gain de cada región. Desafortunadamente, todo ese trabajo sólo complicó la tarea del mezclador.
En la segunda imagen no usé el clip gain, consolidé la región, lo edité para que respetara el cambio de perspectiva, agregué fades, y utilicé automatización de volumen para demarcar esos cambios de perspectiva.
¡Muy buena guía para editores!
Además de categorizar por colores los elementos similares en PT, ¿Pensando en la mezcla, también le cambias los nombres a los tracks? (Ejemplo: BOOM 1,2, WHOOSH 1, 2)? ¿O editar dentro de ese contexto tiene como resultado demasiados tracks?
¡Hola Paul! ¡Gracias por leer el artículo! Haces una buena pregunta. En la regla de oro número tres, sugiero hacer uso de “grupos alimenticios” para crear cada objeto sonoro, que es exactamente lo que estás preguntando. Un grupo alimenticio es un conjunto de tracks que están corresponden a las capas de un mismo objeto sonoro y se les denomina correspondientemente. A menudo, separamos los “whooshes”, las palmadas, o los vehículos en tracks independientes. Pero, al usar grupos alimenticios debes tener cuidado con mantener la coherencia dentro de un mismo objeto sonoro. Por ejemplo, si creas un “whoosh” que tiene varias capas (el rugido de un tigre, una explosión, el desenfunde de una espada), todos esos elementos deberían convivir dentro del mismo universo de tracks, y no deberían estar separados en otros grupos alimenticios. Como dije anteriormente, siempre debes buscar agrupar los elementos que hacen parte de un mismo objeto sonoro, y no simplemente agrupar sonidos similares. Si todos hacen parte del mismo “whoosh”, entonces todos pertenecen a los tracks de “whoosh”, independientemente del tipo de sonido que sean.
Todavía estoy un poco confundido por la diferencia que hay entre grupos alimenticios, objetos sonoros, y tracks independientes. Entiendo a lo que te refieres con “grupos alimenticios” (agrupar todos los sonidos que componen un helicóptero, por ejemplo), pero cuando dices que pertenecen a tracks independientes, ¿te refieres a tracks completamente nuevos (distintos a los tracks genéricos de FX ya creados), o sencillamente a tracks que comparten un mismo color? Dices que hay que “agrupar los elementos que hacen parte de un mismo objeto sonoro, y no simplemente agrupar sonidos similares”, pero, a su vez, ¿No es el grupo alimenticio un objeto sonoro en sí mismo? Me gustaría entender mejor la terminología utilizada. ¡Gracias!
Hola Kyle, ¡gracias por tu pregunta! Me da la sensación de que si estás confundido quizás haya otros lectores que también lo estén. Es una buena oportunidad para aclarar conceptos. Acá dejo un pequeño glosario de la terminología que uso en el artículo.